Rompiendo maldiciones
Deuteronomio 30:15-20: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, porque yo te mando hoy que ames a Jehová tú Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, Y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra en la cual entras para tomar posesión de ella. Más si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando por el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge pues la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juro Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.”
Querido hermano, en este pasaje vemos como Dios usa a Moisés como vocero del plan de Dios. Ese plan es hacernos ricos en todas las áreas, sea en la mente, en lo físico, lo espiritual, o lo material. Moisés tomado por el Espíritu Santo dice claramente de qué manera se recibe la bendición y de qué manera se puede perder. Para recibir la bendición, se necesita una relación con Dios estrecha, es decir, no solo creer en Dios, sino conocerlo.
Para recibir la bendición:
1) Hay que amar a Dios con todo nuestro ser. Se recibe estando enamorado de Dios.
2) Hay que vivir en obediencia y oír la voz de Dios, y hacer su voluntad.
3) Servir a Dios, esto es una consecuencia de las dos primeras, por amor y por haberlo oído.
De modo que se recibe la bendición cuando uno ama a Dios, lo oye y lo sirve; pero la pierde cuando se enamora de cualquier otra cosa que no sea Dios, siguiendo las corrientes de este mundo, cosa que nunca me va a dar bendición.

La maldición hace que el cielo se cierre y se vuelva de bronce; por eso por más que ore, clame o suplique, el cielo está cerrado; no solo se le cierra el cielo, sino que la tierra se le vuelve de hierro. El tener los cielos y la tierra cerrados hace que automáticamente se le cierre todo tipo de puertas. Usted pierde el bien y viene todo el mal.
En 2 Reyes 2:19-22 vemos como la bendición corta la maldición “Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: he aquí, el lugar donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi Señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces el dijo: traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo. Así ha dicho Jehová: yo sane estas aguas, y no abra más en ellas muerte, ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que hablo Eliseo.”
En estos versículos leemos como el profeta interviene y Dios opera sobrenaturalmente. El Señor quiere lo mejor para usted, pero tiene que estar atento. La maldición no solo puede estar sobre una persona, sino que puede estar en una familia, en una ciudad entera o en una nación. La maldición se produce cuando se olvidan de Dios y se enamoran de otros dioses y no hacen lo que a Dios le agrada. El bien que usted necesita, viene de Dios. Los síntomas de la bendición son: salud, vida, libertad, prosperidad, una vida levantada, exaltada. Todo lo contrario es la maldición, todo lo que produce muerte, todo lo que se cierra o elimina. Por eso nadie puede vivir un solo día sin la bendición del Señor; entonces usted debe hacer lo que hicieron estos hombres de Jericó, corra a alguien sobre quien este la bendición del Señor.
La bendición se busca, y como el hombre es la cabeza del hogar, es el sacerdote, él es quien debe buscarla. Aquí los hombres de Jericó corrieron y buscaron la bendición. La gente no recibe la bendición porque vive encerrada en ciertas estructuras, que no les permiten ver la grandeza de Dios; si usted quiere la bendición, rompa las estructuras que lo atan.
Eliseo toma a estos hombres y hace un acto profético. Un acto profético es un acto hecho en el mundo natural, que trasciende en el mundo espiritual. El profeta toma símbolos del Reino de Dios y da una palabra profética. Eliseo pide solo dos ingredientes, una vasija nueva y que le pongan sal. Dos símbolos importantes, por un lado habla del hombre como barro y que solo Dios puede darnos forma si nos colocamos en sus manos. De lo contrario solo somos polvo o barro, algo sin forma. Por eso pide una vasija nueva, algo terminado. Dios cuando interviene en su vida
Hace de usted una nueva persona, una vasija nueva. Por otro lado pide sal; la sal es lo que preserva que la carne para que no se pudra; la sal es representativa de la Iglesia.
Los hombres le dicen al profeta, esta ciudad está colocada en un lugar hermoso, el mejor, pero las aguas son amargas y la tierra es estéril. Tal vez esta gente no conocía lo que paso con Josué años atrás. Cuando tomo la ciudad de Jericó soltó una maldición sobre ella. Sin embargo ahora como estos hombres se vuelven a Dios, el profeta corta la maldición, pequeña o grande, lleve días, meses, generaciones, sea una persona o un territorio; toda maldición se puede cortar, solo se requiere en algunos casos de un acto profético. No lo puede hacer cualquier persona, tiene que tener que ser una persona con autoridad.
La palabra dice: que el profeta soltó la palabra y en Jericó cambia el cielo, la tierra, y los manantiales; cambio la forma de vida, y el ambiente espiritual, que estaba bajo maldición, ahora empezó a estar bendecido. Eliseo termina el acto profético y dice la Biblia: hasta hoy Jericó por la palabra del profeta pasó de la maldición a la bendición.
Hay algunos hechos que conducen a que usted esté bajo maldición.
1) Debe deshacerse del mal. Debe pedir líbranos del mal, como dice el padre nuestro.
2) Debe deshacerse de las ataduras. Una atadura es un vicio, lo hace depender no es libre.
3) Debe librarse de las ligaduras, es más que la atadura. Ya está bajo el mal.
4) Si llega a esclavizarlo, puede colocar un demonio en su vida, esto es un yugo. Yugo es un demonio que le habla y susurra permanentemente.
5) Ataques: esto es un dardo que manda el enemigo, que puede ser un enfermedad o dolencia, un mal.
6) Opresión: la persona se encuentra oprimida, sufre un ataque en el sistema nervioso, hay depresión, la gente no duerme y finalmente siente miedo o pánico.
7) Tormento: es la persona que tiene varias peleas a la vez y no gana ninguna, el diablo lo pone en una cárcel y usted es un prisionero de esperanza; tiene proyectos, sueños, anhelos, tiene capacidad, pero no logra materializar nada.
Posesión demoníaca: esto es cuando un demonio entra en un individuo, porque tiene puertas abiertas. Estas personas están endemoniadas y tienen doble personalidad.
9) Juicio: es una causa legal que se ha perdido en el mundo material y el diablo lo ha ganado en el mundo espiritual. El diablo pide zarandearlo. Un juicio hace que una persona que esté bajo el reino de las tinieblas, porque ha perdido causas durante más de siete años.
10) Maldición: es cielos y tierra cerrados, manantiales amargos. Se pierde el tesoro más grande que Dios nos ha dejado, que es la felicidad.
Dios lo creo para que sea un hombre de fe; y la fe trae la felicidad.
“Hermano Dios puede deshacer todas las maldiciones, puede cambiar el cielo, la tierra y los manantiales. Usted va a tener distintas bendiciones, fuentes, distintos pozos puestos por Dios en todas las áreas de su vida. Hay abundancia y riquezas para usted.”
Hasta la próxima, y que Dios lo bendiga.
Pastor Omar O. Olier
Centro Cristiano Dios es Amor
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La mesa del Señor
Salmo 78:12-33 “Delante de sus padres hizo maravillas. En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán. Dividió el mar y los hizo pasar; detuvo las aguas como en un montón. Les guió de día con nube, y toda la noche con resplandor de fuego. Hendió las peñas en el desierto, y les dio de beber como de grandes abismos, pues sacó de la peña corrientes, e hizo descender agua como ríos. Pero aun volvieron a pecar contra él, rebelándose contra el Altísimo en el desierto; pues tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto. Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto? He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas, y torrentes inundaron la tierra, ¿Podrá dar también pan? ¿Dispondrá carne para su pueblo? Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel, por cuanto no habían creído a Dios, ni habían confiado en su salvación. Sin embargo, mando a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos, e hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, y les dio trigo de los cielos. Pan de nobles comió el hombre; les envió comida hasta saciarles. Movió el solano en el cielo, y trajo con su poder el viento del sur, e hizo llover sobre ellos carne como polvo, como arena del mar, aves que vuelan. Las hizo caer en medio del campamento, alrededor de sus tiendas. Comieron, y se saciaron; les cumplió, pues, su deseo. No habían quitado de sí su anhelo, aún estaba la comida en su boca. Cuando vino sobre ellos el furor de Dios, E hizo morir a los más robustos de ellos, y derribó a los escogidos de Israel. Con todo esto, pecaron aún, y no dieron crédito a sus maravillas. Por tanto, consumió sus días en vanidad, y sus años en tribulación.”
Tres fundamentos para las riquezas:
- Nuestro Dios al cual servimos es rico, no le falta nada, le sobra todo.
- El Dios al cual alabamos, es un Dios dador, nos quiere dar todo lo que tiene en su mesa y más.
- Es padre y por eso es proveedor, provee a todos sus hijos.
Vemos a David que trae a memoria la historia de su pueblo y el Espíritu Santo, coloca claridad de todo lo que hizo Dios por los suyos. El les proveía aún en medio del pecado, de la rebelión. Aun en estas circunstancias, el nunca deja de ser nuestro Padre.
El pueblo entro en rebelión y comenzó a provocar a Dios. Eran un millón y medio de personas, que provocaron a Dios en el desierto. Habían visto maravillas, milagros, la mano poderosa de Dios; pero en medio de la nada todos los corazones empezaron a decir: ¿Podrá poner el Altísimo mesa acá en el desierto para un millón y medio de personas todos los días? ¿Podrá traer pan, carne, agua, podrá?
Ese fue el pecado. Dios los estaba mirando y escuchando; pero a pesar de esta rebelión, Dios abre los cielos y les da el pan de los reyes, libera ríos de las montañas y les mando codornices, por todos lados. Tentaron a Dios, pera ver si aun en medio de la nada, Él tenía todo.
Lo que ningún ser humano puede hacer, el Altísimo lo puede hacer. Hermano hay algo grande de parte de Dios y es para ti. La mesa de Dios no tiene límite, tiene en abundancia lo que necesitamos.
Si hay un cristiano que está pasando alguna necesidad, en alguna área de su vida, es posible que en forma equivocada se halla sentado en alguna mesa que no corresponde, y si esta en alguna de esas ellas, debe saber que Dios no se sienta en cualquier mesa. Si usted consiente o inconscientemente se ha sentado en la mesa de los malos o de los escarnecedores; debe entender que ahí no se sienta Dios. Por eso es que a muchas personas, les faltan cosas. Puede ser que en algún momento se hayan sentado con otros a criticar a alguien, y ahí Dios no puede poner su mesa.
Puede ser que se haya sentado en la mesa de los demonios, esto es cuando la gente habla de otros dioses y deja al Dios verdadero de lado. Es cuando se toca el tema de la idolatría, el paganismo, cuando se mete la brujería, el encanto, la magia, el doble ánimo, o espíritu de seducción, la Biblia lo llama la mesa de los demonios. Es posible que se haya sentado en una de estas mesas. Aún sin saberlo y participo y se contamino; al contaminarse la otra mesa se cierra, y esto no lo sabemos hasta que somos enseñados.
Usted debe estar en la mesa con los siervos de Dios, donde se alabe y glorifique el nombre de Dios. Sino, no se siente; hay 30 tipos de mesas que la Biblia menciona, a las que deberíamos prestar atención. Así como las humanas y las de los demonios, esta la mesa preparada por el Señor.

El Señor es mi pastor y él prepara mesa en presencia de la gente que me quiere hacer mal. El me va a preparar la vida de tal manera que el mundo no me va a tocar. La mesa que Jesucristo ha preparado en nuestra casa, la ha preparado en presencia de nuestros angustiadores y demonios, la van a mirar, pero no se van a sentar en ella.
Usted debe tener cuidado porque en algunas mesas sin saberlo, puede haber un Judas sentado comiendo con usted, y tarde o temprano lo que esta dentro va a salir. Judas estuvo tres años con Jesús hasta que Satanás entro en él y cuando Satanás entra en alguien lo primero que hace es venderte. Sin embargo el que preparo nuestra mesa tiene la fiesta terminada, completa y por más que traten no podrán tocarnos.
A veces ocurren cosas increíbles, como personas que llegan a la mesa, a la casa de Dios, pero con intenciones que no son las correctas; aún adentro del templo estaban los que vendían y cambiaban monedas; habían colocado una mesa delante de la entrada del templo. Jesús se enojo y les pateo las mesas. Hay algunas mesas que debemos patear, y esa es la mesa de la codicia. Como dice la Biblia el amor al dinero es lo raíz de todos los males. En esta ciudad alguien quizás alguien en este momento está sentado en esta mesa, robando, matando, queriendo quedarse con algo que no le pertenece. Esta es la mesa de la codicia y Dios la va a patear, le soltará juicio y la echará fuera.
La Biblia también nos dice que David y sus guerreros mientras huían comieron el pan de la mesa del tabernáculo el cual solo lo podían tocar los sacerdotes; ellos pensaban que iban a morir por haber hecho esto, pero Dios les dice que no van a morir porque Él les ha puesto mesa de misericordia. La abundancia mas grande es sentarse a la mesa de misericordia; la santa cena es nuestra mesa de la misericordia.
A veces a la gente le va mal y puede ser por ignorancia y a veces es por pura vanidad, solo le importa la apariencia. Otras veces es por locura o por falta de fe que provocan a Dios con la mesa en que se sientan. Sin embargo Dios nos esta diciendo que debemos prestar atención a que mesa nos sentamos. No podemos permitirnos estar en una mesa en la que Él no se siente. El preparo una mesa especial para nosotros y es allí donde debemos sentarnos.
“El cielo está lleno de abundancia, la mesa del Padre está llena y se la quiere dar a usted. Él quiere que le vaya bien y lo que sea que usted necesite Él lo tiene y lo tiene en abundancia”.
Hasta la próxima, y que Dios los bendiga.
Pastor Omar O. Olier
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Libertador financiero
2 Reyes 4:1-7
“Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo; Tu siervo mi marido a muerto; y tu sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame que tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. El le dijo: ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: no hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivan de lo que quede.”
Querido hermano, en las escrituras se encuentran historias de reyes que fueron prosperados, pero hubo épocas donde se apartaron de Dios y la bendición de prosperidad faltó en sus vidas y en el pueblo.
La religión ha creado una mentalidad, que asocia la humildad con la pobreza. Puede haber pobres orgullosos y soberbios, pero especialmente en latinoamérica se ha enseñado que ser pobre está bien. Pero esto no está bien,
usted tiene que ser prosperado. Si usted recibe la palabra y la atesora en su corazón, de aquí a fin de año va a tener lo que nunca tuvo. Dios dice que en su mesa hay abundancia de pan y nunca usted va a tener escasez.
Uno de los libertadores financieros puede ser un profeta, como se refiere en esta porción biblica, un hombre de Dios que se le acerque y le de la guía de Dios; y Dios haga un milagro. Esta mujer viuda quebrada económicamente, desbastada, había perdido a su esposo y ahora le estaban por llevar a dos de sus hijos en forma de pago por una deuda que no podía saldar. Ella corre a un libertador financiero, y él le da finalmente la estrategia. No solo paga la deuda sino que además con lo que le queda pueden vivir ella y sus hijos.
Uno de los fundamentos que usted debe entender es que Dios es el dueño de todo el oro y la plata; nunca fue pobre, ni lo será, todo le pertenece a Él. Dios es un padre proveedor, dador; y Jesús en el área económica es nuestro redentor. Dios no solo redime nuestra alma y nuestro espíritu, sino que también, nuestro nombre es anotado en el libro de la vida. Cuando Dios creó al hombre lo coloco en el paraíso; y es allí donde están todas las riquezas. Del paraíso salía un río principal que se dividía en cuatro ríos. Uno de los ríos iba al oro, otro a las piedras preciosas, otro al petróleo y otra al sustento de vida; por lo tanto el hombre fue colocado en el paraíso para que sea un administrador de todas las riquezas de Dios.
Sin embargo cuando el hombre peca tiene que ser sacado del paraíso y recibe un juicio por su pecado y Dios le dice: ahora la tierra por el pecado va a dar espinos. Antes eras un administrador, pero ahora para sacar el fruto de la tierra lo tendrás que hacer con el sudor de tu frente. El hombre perdió su mayordomía y necesitaba que alguien se la devuelva.
Cuando viene Cristo, el postrer Adán, se encarga de encausar el rumbo original de las cosas. Cristo nos redime de la maldición, de la miseria, pobreza, escasez, del ladrón y el devorador; y me sienta en lugares celestiales juntamente con Él. Nuestro nombre ahora está escrito en el libro de la vida, tenemos una casa en el cielo, tenemos las llaves de la casa de nuestro Padre. Por lo tanto he sido redimido de toda maldición, ahora soy una nueva criatura, estoy viviendo en la tierra como si ya estuviera en el cielo, es por eso que todas las riquezas de los cielos han pasado a mis manos, por ser redimido por el cordero de Dios.
Si hay alguien que está pasando por alguna necesidad, fíjese como está sentado, fíjese cuanto Dios gobierna su vida, porque ahí está la clave. Porque al hablar de un libertador financiero, tenemos que recordar que Dios es el dueño de todo, que es el dador y además es el proveedor.
Cristo ya nos redimió de la maldición de la tierra y de los espinos y de trabajar del sudor de nuestra frente y nos da el derecho de estar sentados en lugares celestiales, porque somos su hijos; todo lo que le pidamos al Padre, Él nos lo dará.
Así que la función de Cristo es redimir a toda persona que no esté viviendo en todas estas bendiciones. Si hay que algo le está faltando, quizás usted necesite un libertador financiero, la función del Espíritu Santo. Es diferente a la función del Padre y del Hijo, porque el Espíritu Santo está aquí, y su función es consolar. No hay cosa que produzca en el hombre más frustración y amargura que no tener recursos para su casa. Si esta es su situación, usted necesita la intervención del Espíritu Santo. Tiene que lograr ver al Padre como proveedor y dador, y al Hijo como quien lo redime.
Solo el diez por ciento de las personas alcanza las riquezas del planeta, mientras el otro noventa trabaja para los sueños y proyectos de ese diez por ciento. El Espíritu Santo está para darles a los hijos de Dios las armas para la destrucción de fortalezas. Él nos capacita con dones, con autoridad y poder, para que podamos vencer todo lo que nos ha detenido hasta este día. Hoy debe ser el día en que se caigan las fortalezas, las cadenas, las maldiciones y se abran las puertas y se liberen las riquezas para la gloria de Dios.
De los 35 dones que Dios nos dejo, hay 4 cuya función es que seamos prosperados:
-
El don de hacer riquezas
-
El don de administración
-
El don de despojar
-
El don de la herencia, de lo que nos corresponde a todos los nacidos de nuevo
Así que usted no tiene porque pasar necesidades, teniendo un Padre que es su proveedor, a Cristo que redimió su economía y al Espíritu Santo que lo capacita y además le da los libertadores financieros. En este caso mencionamos 5 pero hay muchos más.
Está mujer no dejó un gran ejemplo, ya que no corrió al sindicato, al intendente, gobernador o presidenta. Si usted quiere libertad financiera busque de donde vienen los recursos, busque donde está la libertad, puede ser un profeta; las palabras “no tenemos nada”, no se pueden mencionar, usted debe tener FE y Dios se encargara de enviarle a su libertador financiero.
Puede ser un rey, un hombre de gobierno, que está en autoridad y que administra los recursos propios y de otros; es un puente dorado que Dios te puede dar, es alguien en autoridad que puede manejar la economía de una ciudad, provincia o país.
Puede ser un padre espiritual alguien que te diga y enseñe los principios bíblicos que te van a servir para siempre, el padre espiritual te va a decir: “No he visto justo desamparado ni su simiente que mendigue pan, no hay un
solo hijo de Dios que pase por necesidad.”

Dios colocará a personas que te lleven a liberar tu economía. Eliseo también se encuentra con una mujer rica y ella tenía la orden de Dios de hacerle una casa a Eliseo, ella era una libertadora financiera. De aquí a fin de año usted se va a encontrar con libertadores financieros, que tienen la orden de darte todo lo que han amontonado en sus vidas.
Lo peor que le puede ocurrir a una vida es ser devastada. Es importante entender que los ataques son solamente demonios, cuando usted tiene un problema, es un ataque, un demonio fácil de vencer; pero cuando la persona tiene diferentes ataques, son potestades tratando de arruinarle la vida. Aquí tenemos a una viuda que estaba devastada, quebrada espiritual y emocionalmente, y corre a un libertador financiero; se encuentra con el profeta y le dice: tu siervo era temeroso de Dios y sabes que han golpeado a mi puerta los acreedores y como no tenemos nada se están llevando a dos de mis hijos.
Acreedores significa que estas siendo visitado por el otro reino, donde esos acreedores se convierten en aquellos que te van a atormentar, cuando ellos tengan todo lo tuyo se vuelven verdugos. El pecado es la cadena, que puede ser la falta de conocimiento o de ministración o de impartición, es un pecado el ser ciego. El pecado es la cadena, el carcelero es el diablo, los verdugos son los que te van a golpear en la cárcel y los acreedores son los demonios que se quieren quedar con lo tuyo, con lo que te corresponde. Son demonios que vienen en forma ilegal, y cuyo fin es atormentar; aunque se llevaran a los hijos, el problema no estaba solucionado. Es por esto que se necesita un libertador financiero.
Si alguien no tiene suplidas las necesidades de su vida o su casa, debe entender que le están golpeando la puerta los acreedores y mientras estén en la puerta, todavía tiene oportunidad de encontrar un libertador financiero; cuando entran en su casa ya las cosas que tenía se las llevan.
Si esta en esta situación, no le abra la puerta, no les dé lugar, porque se van a apoderar de todo lo que tiene y esto no es legal, porque usted le pertenece a Dios y esta basura no puede golpear su casa. Hermano no le abra la puerta, no los escuche, corra a un libertador financiero y pregúntele que hacer. Si le pregunta que tiene, nunca diga nada porque usted es hijo de Dios y en él lo tenemos todo, la provisión no le faltará.
Ella finalmente dice solo tengo esta vasija con aceite. El profeta tiene la revelación y le dice: busca vasijas, pide a los vecinos muchas vasijas, no pocas. Cuando dice busca vasijas, está diciendo busca en un pozo los recursos para tu vida, busca todos los pozos de la tierra, porque todos son suyos. Usted va a tener unción, pozos de bendición, va a recibir recursos de varios pozos.
La viuda junta las vasijas y empieza a llenarlas una y otra y otra, y dice a su hijo dame más y él le responde, no hay más y en ese momento cesó el aceite. En la transición de pobre a rica, los acreedores no golpearon más.
Mientras usted tenga pozos Dios suplirá, solo corra al redentor de su economía y deposite su fe en Èl. Querido hermano, Dios va a llenar tus pozos y vas a pagar tus deudas y vas a tener provisión en abundacia para toda la vida.
Hasta la próxima, y que Dios los bendiga.
Pastor Omar O. Olier
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